
Sea cierto o no, dicen las crónicas de la época que pasadas las nueve de la noche del 8 de Octubre de 1871, domingo, la vaca de Patrick y Chaterine O’Leary, la cual jamás había iniciado un altercado, golpeó en su redil una lámpara de queroseno olvidada. Así fue como empezó uno de los incendios más devastadores de entre aquellos que han aquejado a una gran ciudad a lo largo de la Historia.
El incendio se propagó rápidamente desde su origen -el establo ubicado en el 137 de la Dekoven Street, en el distrito maderero de la zona oeste- y para el día martes 10 ya había ardido un área de seis kilómetros y medio. ¿Cómo no iba a arder? Para aquella época, la ciudad de Chicago estaba construido en madera. Estructuras, puertas, ventanas, techados, escaleras, veredas, todo, todo estaba levantado con madera. Había pisos de seis alturas cuya fachada era de dicho material, aserraderos por toda la orilla de Lago Michigan, incluso adoquinados constituidos por bloques de madera.
Para más inri, el viento sopló durante dos interminables días. La primera noche, llevó pavesas sobre el río Chicago y permitió que las llamas alcanzasen el distrito central, el centro de negocios de la ciudad. Los bomberos poco pudieron hacer. El fuego llegó a incendiar la superficie fluvial, cubierta de desperdicios de madera, alquitrán y resinas. Philip Sheridan, un general que había participado en la Guerra Civil Americana, instauró la ley marcial en la ciudad. Hoteles, teatros, la Ópera, edificios gubernamentales, carreteras y caminos, el Ayuntamiento, las tiendas, iglesias y fábricas, quedaron reducidos a cenizas. Los informes recrean un auténtico infierno, donde el fuego llegaba a llover desde los cielos.
Casi 300 personas murieron en la catástrofe, y otras 100.000 se quedaron sin hogar. 17.000 edificios fueron destruidos y las pérdidas se estimaron en 222 millones de dólares de los de entonces. La segunda estrella de la bandera de Chicago representa este terrible acontecimiento. Años más tarde, en 1893, Michael Ahern, reportero del Chicago Republican, admitió haber inventado lo de la vaca ya que Chaterine O’Leary era un buen chivo expiatorio -mujer, inmigrante y católica- para una ciudad demasiado deseosa por saber la verdad. Hoy en día existen muchas teorías acerca de la causa del incendio. Una de las más curiosas es la que radica el motivo en una lluvia de meteoritos provocada por el Cometa Biela, apoyada en 2004 por la conferencia Aerospace Corporation and the American Institute of Aeronautics and Astronautics, aunque desestimada por la NASA.
Si el 8 era domingo, el 10 cayó en martes, ¿no?
jajaja que ojo tienes
Ciertamente el 8 fue Domingo, por tanto el 10 difícilmente fue Miércoles. Editado y corregido, gracias
Hola:
Mi nombre es Luz me gustaria saber acerca de esta historia tan interesante si alguna persona tiene fotos de este fuego tan debastador favor de enviarmelas se lo voy a estar eternamente agradecida bye
Yo estuve allí Luz, y salí de las cenizas para contarlo al mundo durante milenios. El crepitar de la madera todavía se refleja en mis ojos.